La Conquista de nuestra Identidad

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Para el Colegio María de Nazareth este es un año especial. ¡Cumplimos 10 años de vida! Hemos recorrido un camino de crecimiento en el cual fuimos ganando una conciencia cada vez mayor de nuestra identidad y nuestros valores. No solo han crecido nuestras instalaciones y el espacio físico, sino principalmente nuestro “capital humano”, que es lo más valioso que tenemos, nuestros alumnos y docentes.
10 Años de historia marca un hito desde el cual podemos mirarnos hacia atrás para agradecer por lo alcanzado, pero sobre todo para impulsarnos con más entusiasmo hacia lo que tenemos por delante. Es por eso que este año hemos decidido dar un salto cualitativo en la conquista de nuestra identidad. Sabemos que tenemos algo único y lo queremos compartir: nuestra visión, la de educar la próxima generación de líderes para nuestra patria, líderes comprometidos y solidarios, líderes marcados profundamente por una conciencia “mariana”.
Es por ello que a lo largo de este año queremos “hacer nuestro” el Colegio y sentir el orgullo de pertenecer a María de Nazareth como protagonistas y constructores de este sueño que se va haciendo realidad.
Quisieramos que este año cada uno de nosotros, alumnos, docentes y padres, pueda sentir que “este es mi Colegio” y decir con orgullo “¡Soy de María de Nazareth!”
¡El camino ya empezó! Con los alumnos del secundario nos propusimos dejar de ser espectadores y comenzar a ser líderes desde el protagonismo activo. Por eso fundamos el “Student Leadership Centre” del cual les conté previamente. Y los docentes no se han quedado atrás: durante primer se propusieron conquistar el Escudo del Colegio, haciendo suyos los valores que allí están representados.
Nuestra identidad se hace real en símbolos concretos que nos “hablan” cada vez que los miramos. Nuestro escudo es el compendio de lo que queremos educar en nuestros alumnos: la cruz que nos recuerda que Dios es el centro de nuestra vida, la N de Nazareth que simboliza la casa que construimos con nuestro trabajo, El amarillo de la luz que estamos llamados a irradiar, el verde del compromiso con la vida de los que se nos confiaron, la M de María que expresa la centralidad de las vinculaciones humanas y la experiencia de familia, y el azul que nos hace tener los pies en la tierra pero la mirada siempre hacia lo alto.
Y cerramos este primer semestre con un momento muy especial. Junto a todos los docentes del Colegio celebramos una misa en la cual le entregamos a cada uno un Pin con el Escudo del Cole. Y no se trató de un “regalo simpático” para la ocasión sino del compromiso real de “llevar el Colegio en el corazón” para hacerlo verdaderamente “nuestro”. Si somos docentes para trasmitir meros contenidos académicos ¡pobres de nosotros! Educar es “otra cosa” ¡y lo sabemos! Educar es “dar vida”, es “irradiar” aquello que llevamos en el corazón y que por lo tanto nos “sale por los poros”. Por eso recibimos el Escudo del Cole no como un “souvenir” sino como el llamado de Dios a colaborar en esta misión maravillosa que es educar los corazones jóvenes y forjar los líderes que mañana construyan nuestra nación. ¡Estamos para cosas grandes y así lo creemos!
P. José María Iturrería